Los estudios del futuro
- Julián Eduardo Malcón
- 7 feb 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 18 feb 2023
El futuro es apasionante porque aun no existe y no está determinado, y es el espacio temporal en el que nuestras aspiraciones y planes se pueden materializar.
Sostenemos que el futuro se puede construir. Por tanto, es trascendente identificar de qué elementos se constituye para poder decidir mis acciones desde el presente.
Al cuestionar el futuro como simple proyección del pasado, analizar problemas y escenarios emergentes, los estudios del futuro permiten salir del presente y crear la posibilidad de nuevos y distintos futuros.
Una forma para hacerlo que propone el autor académico australiano Sohail Inayatullah, es crear futuros alternativos al convertir los supuestos básicos en problemas.
Me imagino preguntas tales como ¿qué pasaría si determinado supuesto se cayera?
Por ejemplo, pensemos cómo cambiaría el futuro si se perdiera confianza en la divisa estadounidense y el dólar no valiera nada. El supuesto de estabilidad de esa moneda. que ha permitido que tanto en el comercio internacional como en la economía doméstica se use como instrumento de referencia, se transformaría en un problema: ¿en qué cosas impactaría? ¿qué lo podría causar? ¿es probable? ¿qué alternativas habría para salvar negocios que se pactaron usando esa moneda? ¿en qué moneda se transarían los futuros negocios?

¿Qué fuerzas están pulsando para crear los posibles futuros?
Recurrimos como guía a Medina Vásquez et al. (2014), quienes sintetizan las principales tendencias y factores de cambio que es necesario identificar.
Lo que no cambia: factores invariantes o de cambio nulo
Trata de fenómenos extremadamente lentos, que presentan un alto grado de continuidad. Están relacionados con caracteres inherentes a un orden en el que se tiene un alto grado de confianza.
Lo que viene pasando: tendencias pesadas
Son procesos de cambio acumulativo. Al considerarlos suficientemente estables, se los puede extrapolar a mediano y largo plazo con un bajo nivel de riesgo a equivocarse.
Lo que empieza a pasar: tendencias emergentes
Representan una corriente de cambio en proceso de formación o consolidación que todavía es susceptible de ser transformada.
Lo que ha pasado y es anuncio de lo que puede pasar: hechos portadores de futuro
Son eventos que anuncian las nuevas tendencias que van a comenzar a tomar fuerza. Indican fenómenos en estado naciente, que no cuentan todavía con un peso estadístico confiable.
Alertas sobre lo que puede llegar a pasar: señales débiles
Son eventos pasados o actuales, que tienen interpretaciones ambiguas de su origen, significado o implicaciones. Son fenómenos observables, pero poco claros que anuncian o advierten sobre la probabilidad de que ocurran ciertos eventos futuros.
Transformadores del juego: rupturas
Refiere a hechos trascendentes o de gran impacto que provocan el cambio o la discontinuidad de las tendencias existentes. Tienen la capacidad de modificar el orden actual de las cosas y generar nuevos paradigmas.
Sorpresas: wild cards (comodines)
Son eventos sorprendentes e inesperados que, aunque muy poco probables, son de alto impacto cuando llegan a ocurrir.
Casi imposible: cisne negro
Nassim Nicholas Taleb (2007) los define como hechos fortuitos que presentan tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa. En primer lugar, su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande. En segundo lugar, tienen escasas probabilidades, pero estas son imposibles de determinar a partir de la información disponible antes que se perciba el hecho. En tercer lugar, una propiedad nociva del “cisne negro” es su efecto sorpresa: en un momento dado de la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable.
En el transcurrir al futuro estas fuerzas están superpuestas y operando de manera simultánea.
Algunas de ellas están fuera de nuestro control. En algunos casos podemos trabajar para evitarlas o disminuir su impacto y también en otros casos, podemos actuar para precipitarlas o para transformarlas.
Nos parece que ese es el margen que tenemos cuando hablamos de construir el futuro: evitar lo evitable de lo que no deseamos y ayudar a que se dé lo deseable.
Aún así, es mucho lo que podemos hacer.
Referencias bibliográficas:
Medina J, Becerra S y Castaño P. Prospectiva y política pública para el cambio estructural en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: Libros de la CEPAL 129, (2014)
Taleb, Nassim Nicholas, The black swan : the impact of the highly improbable. New York :Random House, (2007)

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